Los celos entre hermanos. Consejos para la familia

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Antes de hablar de los celos, os quiero contar un cuento que creo que os hará pensar más que lo que yo pueda decir.

Qué fácil es ver las cosas desde fuera y cuanto cuesta  cuando somos parte del problema.  

Laia dibujada por Pol   imgp0146                                                                                                                                                                                                                                     

 

El príncipe destronado

¡Hola!. Me llamo Pol y tengo cuatro años.

Estamos todos muy contentos en casa porque mi mamá va a tener una niña. Hoy la he acompañado al médico y me han enseñado una foto de Laia; bueno, eso dicen ellos, pero yo creo que me tomaban el pelo, porque sólo se veían rayas.

Ya está preparada la habitación de la nena. Han puesto mi cuna, mi vestidor y mi cochecito. Han quitado las pelotas de la pared y han puesto un papel ridículo de color rosa con ositos.

Por fin ha nacido la hermanita. Es la más bonita del nido. Tiene el cabello negro y puntiagudo, las manos son muy pequeñas y regordetas. Está sonriendo, seguro que sueña algo divertido. Yo me he acercado para cogerle la manita i decirle: -Hola Laia, soy Pol, tu hermano mayor. No lo he conseguido, antes de llegar he oído a mi abuela; -¡Cuidado Pol que la despertarás!_, y me ha cogido el brazo. Claro que se ha despertado, pero no por mi culpa, si no por los gritos de mi abuela.

Mi madre ya no me acompaña al cole por las mañanas. Se queda dando el pecho a Laia. Me lleva mi abuelo Pep, que por cierto está muy enfadado conmigo porque a menudo vomito por el camino. No sé lo que me pasa pero no tengo ganas de ir al cole ni de comer, la leche me da ascos i me duele la barriga.

Mi madre me ha llevado a la pediatra. Les ha dicho que no tiene importancia y que puedo ir al colegio. Yo quiero mucho a mi doctora, me trata muy bien y me cura, pero creo que esta vez se equivoca; yo me encuentro muy mal.

Hoy me han hecho mi plato preferido, arroz con leche. Tenía a toda la familia a mí alrededor. Yo ya les he dicho que no quería, pero ellos dale que dale a insistir. Al final me he enfadado tanto, que he tirado el plato al suelo. En seguida me he dado cuenta de que me había pasado y esperaba un castigo. Mi madre me ha mirado seria y me ha dicho; - Esto no se hace Pol. Me ha hecho recoger el plato del suelo y ponerlo en el fregadero. Me ha llevado al cuarto de baño, ha hecho que me lavase y me pusiese el pijama y me ha acompañado a la cama. Me ha mirado a la cara mientras me abrazaba y me ha dicho bajito al oído; _Pol te quiero mucho, todos te queremos muchísimo, no lo olvides. De pronto he notado como el nudo del estómago se empezaba a deshacer. Oía llorar a mi hermanita en la otra habitación, mi madre seguía acariciándome el cabello. Laia ha dejado de llorar, ha debido de ir papá o la abuela.

Esta noche he dormido plácidamente de un tirón; la primera noche desde que ha nacido mi hermanita.


Los celos son una reacción normal que todos los niños pueden sentir en alguna época de su vida. El niño teme perder algo que siempre ha tenido, como el cariño de sus padres o el protagonismo. Este temor aumenta ante cualquier cosa que provoque una sensación de inseguridad.

Las manifestaciones pueden ser muy obvias o bien larvadas (dolores de cabeza, de barriga, escapes de orina, irritabilidad…), siendo necesario pensar en ellas para diagnosticarlas.

Para prevenir los celos hay que dar al niño cariño, comprensión y seguridad, con una disciplina sensata y congruente. Intentar no hacer grandes cambios en su rutina (cambios de habitación, pasar de cuna a cama, escolarización…) justo cuando nazca el hermanito. Durante el embarazo hay que hacerle participar de las compras que se hagan para el bebé.

Cuando el pequeño llegue a casa es normal que todo gire alrededor de él, pero hay que evitar que el niño mayor perciba que ya nadie tiene tiempo para dedicarle.

Es bueno incitarlo para que ayude en los cuidados del bebé, pero sin que se convierta en una carga. Hay que dejar que juegue con el hermanito, siempre supervisado de un adulto. Sobre todo tiene que seguir teniendo su espacio. A cada hijo, los padres tienen que dedicarle un tiempo individualmente, por pequeño que sea, tiempo en el que este niño se sienta especial para sus padres.

Cuando se trata de celos entre hermanos mayorcitos, hay que evitar las comparaciones entre ellos. Cada uno tiene que estar seguro de que es aceptado y querido tal como es.