Consejos para crear un hábito de defecación correcto y prevenir el estreñimiento en niños

Ratio:  / 3
MaloBueno 

Partimos de la base de un niño sano sin ningún problema gastrointestinal.

La mayoría de los niños estreñidos carecen del hábito de la defecación.

En menores de 2 - 3 años, no se aconseja crearlo hasta que se obtenga un patrón de defecación normal. Posteriormente será el momento de iniciar el establecimiento de dicho hábito. Por ello en muchos casos es aconsejable que el niño continúe con el uso del pañal, hasta que el estreñimiento haya desaparecido.


 Los padres deben comenzar a intentar el control de esfínteres cuando crean que su hijo está dispuesto a seguir sus enseñanzas. Se requiere un control psicomotor adecuado y cierto grado de madurez.

La mayoría de los niños están preparados para este aprendizaje hacia los 2 años, pero también los hay que se retrasa hasta los 3, sin que se pueda considerar por ello patológico

Consejos para un hábito de defecación correcto

  • Se evitarán los baños hostiles (sucios, mojados, con falta de higiene, etc.).Esto puede ser un motivo de retención en niños que pasan muchas horas fuera de casa.
  • Deben entrenarse y buscar tiempo suficiente para acudir y sentarse en el baño durante al menos 5-10 minutos, de 2 a 3 veces al día, en horas fijas, después del desayuno, comida, merienda o cena, aprovechando así el reflejo gastrocólico. Después de unas semanas encontrarán su ritmo intestinal y su ‘‘hora’’ y será suficiente acudir al baño después de una o dos de las comidas principales.
  • La posición para defecar es importante. Pueden hacerlo en orinal o en el retrete. No deberán sentir las nalgas hundidas, ni dentro del mismo. Si lo hacen en el retrete, es posible que necesiten  reductores o tapas pequeñas. Tendrán siempre los pies en el suelo y si el retrete es muy alto, se le facilitará un pequeño taburete, cuya altura le permita reposar los pies, para que puedan sentirse cómodos, realizar prensa abdominal y defecar confortablemente.
  • Una familia organizada, capaz de realizar un seguimiento continuo del niño y que además es paciente y comprensiva ante las posibles recaídas, representa el mejor ambiente para la evolución satisfactoria del estreñimiento. Un ambiente desestructurado en el que no existe esquema definido de autoridad, siendo el propio niño el que decide su hábito de alimentación, de higiene, de defecación y de sueño representa un problema añadido para el tratamiento.
  • El ejercicio físico ayuda, sobre todo en niños con sobrepeso y con poca musculatura abdominal, al adecuado restablecimiento del ritmo defecatorio diario.
  • Siempre se utilizará el refuerzo positivo ante los éxitos del tratamiento reafirmando la confianza de los niños.