Impacto del divorcio en la salud mental de los hijos. Factores protectores y agravantes

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El divorcio es un fenómeno muy común y aceptado en nuestro medio, por lo que los hijos no se sentirán raros o diferentes de otros niños de su edad.

Aún así es uno de los cambios vitales que más afecta a la vida de los hijos, especialmente cuando va asociado a conflictos entre los padres.

Además de la vivencia del conflicto entre los padres previo a la separación, durante el proceso y después, los niños padecen importantes cambios en su vida diaria: cambio de vivienda, de colegio, empobrecimiento de los padres, aparición de nuevas parejas, lo cual contribuye a mantener y agravar el estrés que genera la separación en sí.

Los síntomas que pueden aparecer en los hijos serán diferentes según su edad:

- menores de cuatro años: problemas de sueño, irritabilidad, agresividad con padres y hermanos, miedo al abandono.

-niños de 6 a 12 años: les cuesta aceptar que la separación es para siempre y se sienten en desventaja respecto a los niños que viven con los dos padres. Pueden tener trastornos de ansiedad y bajar el rendimiento escolar. Toleran mal las discusiones y actitudes violentas de los padres.

-adolescentes: pueden sufrir trastornos depresivos, de ansiedad y comportamiento agresivo. Si ya tenían problemas de comportamiento estos suelen agravarse. A veces sufren una regresión e infantilizan su comportamiento, en otros casos asumen un papel más adulto del que les corresponde.

En general los hijos de divorciados reconocen que el divorcio de sus padres ha tenido impacto a lo largo de toda su vida, no solo ha afectado a su bienestar mental también a su futuro en cuanto a plantarse la formación de una pareja o la paternidad, les genera mayor inseguridad y miedo al fracaso.

Los factores que contribuyen a la aparición de malestar emocional en los hijos son:

-Conflicto entre los padres antes durante y después de la separación.

-Divorcios repentinos

-Situación socioeconómica difícil

-Enfermedad mental en los padres

-Cambios de domicilio y de colegio frecuentes

Los factores protectores del malestar emocional en los hijos son:

-Separación no conflictiva y mantenimiento de una relación respetuosa y colaborativa entre los padres

-Ausencia de crítica de un padre hacia otro en presencia de los hijos

-Apoyo económico y emocional de los dos padres.

-Apoyo de otros familiares, de profesores, amigos.

Siempre es mejor para el hijo una separación que una convivencia plagada de conflictos, tanto si hay discusiones o incluso maltrato como si hay una relación de incomunicación e indiferencia entre los padres.

Cuando los padres necesitan asesoramiento y apoyo para que la separación sea lo menos traumática posible para ellos y sus hijos deben buscarlo y sobre todo tratar de manera precoz los trastornos que aparezcan para poder resolverlos y evitar repercusiones futuras.