El castigo como herramienta educativa

Ratio:  / 3
MaloBueno 

Todos hemos sido niños y podemos recordar situaciones en las que hemos merecido un castigo por nuestra mala conducta.

También podríamos explicar cuando un castigo lo hemos vivido como una medida justa, por considerarlo merecido, o bien como una venganza de los adultos. En el primer caso ha cumplido su función educativa, en el segundo sólo ha servido para alimentar el odio contra el adulto que ha aplicado el castigo incorrectamente.

Como padres debemos utilizar el castigo en su justa medida y evitar hacer un uso incorrecto del mismo. No castigar ni reñir nunca a un niño cuando no se comporta no es un premio si no una conducta negligente del adulto con respecto a su responsabilidad educativa. Castigar por sistema para educar también es un maltrato. En los dos casos deberíamos preguntarnos porqué no somos capaces de educar de otro modo.

A continuación enumeramos algunas ideas para la reflexión:

Como deben ser los castigos:

-Siempre en el contexto del amor incondicional por el hijo. Aunque se le pueda reprochar su conducta, por grave que sea, el hijo siempre ha de sentirse querido por sus padres.

-Siempre debe ser justo y solo se aplicará en cosas de importancia.

-Tiene que ser de ayuda para el niño para saber que su mala conducta tiene consecuencias.

-El niño tiene que poder sentirse aliviado tras el castigo, sentirá que ha cumplido con una obligación y así ha expiado su culpa.

-El castigo debe existir ante hechos graves, un niño al que todo se le perdona y todos los castigos se le levantan será un niño desequilibrado.

Como no deben ser los castigos:

 -Nunca deben ser castigos físicos, la violencia se enseña y se aprende y solo genera sentimientos violentos. Si alguna vez esto se produce hay que ser coherentes y explicar al hijo que nuestra conducta ha sido un error y disculparnos.

-Evitar los castigos públicos. Además de castigar humillamos. Los asuntos entre padres e hijos deben tratarse íntimamente, les estamos enseñando cual es el ámbito de lo privado y el valor que tiene.

-No castigar con retraso respecto a la mala conducta, especialmente en niños pequeños debe ser en el momento.

-No utilizar el castigo para no cumplir promesas realizadas o para retirarle privilegios que tenía ganados por buenas conductas.

-Nunca se le debe humillar, ridiculizar, insultar o reírse de él para castigarlo.

Artículos relacionados:

La disciplina en los niños. reglas a tener en cuenta

¿Cómo enseñar disciplina a los niños pequeños?