Consejos para una lactancia materna satisfactoria

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Sabemos que la leche materna es el mejor alimento para el bebé por muchos motivos:

  • Su composición es la más adecuada a las necesidades del niño.
  • No necesita ninguna preparación.
  • Previene enfermedades.
  • Favorece la recuperación de la salud de la madre tras el parto.
  • Promueve el  vínculo afectivo entre la madre y el bebé.

Aún teniendo muchos deseos de amamantar, a veces surgen dificultades que contribuyen a que la lactancia fracase.

Para evitar que esto ocurra se aconseja lo siguiente:

  • El niño debe ser puesto al pecho nada más nacer, esta práctica todavía no es común en todos los centros sanitarios.
  • Las primeras tomas se deben dar a demanda, vigilando que la posición del niño sea correcta para evitar que parezcan grietas en el pezón.
  • Para estimular al niño a mamar se le roza el labio superior con el pezón con lo cual abrirá la boca. Hay que dirigir el pezón hacia su paladar de manera que abra bien la boca y coja la mayor parte posible de la areola mamaria, con la lengua hacia fuera y el labio inferior hacia abajo. El bebé estará siempre colocado pegado a nuestro cuerpo

( barriga con barriga ) y su cabeza apoyada en la parte media del antebrazo de la madre, lo cual facilitara que coja bien el pecho.

  • La colocación del bebé al pecho puede hacerse de diferentes maneras, pero siempre debe estar bien encarado a la madre y la madre relajada y cómoda de manera que no tenga ninguna parte del cuerpo en tensión. Si lo necesita se colocará un cojín para descansar el peso del niño y un taburete para apoyar los pies si está sentada.
  • No es necesario aplicar ningún producto en los pezones de manera preventiva. Tampoco es necesario ni aconsejable lavar el pezón antes de poner al niño al pecho. La misma leche materna es desinfectante y cicatrizante en caso de que aparezca alguna grieta. Al finalizar la toma extender la leche por la areola y el pezón.
  • Si se usan protectores deben cambiarse a menudo evitando que el pecho esté húmedo.
  • La frecuencia de las tomas puede variar a lo largo de la lactancia. Cuando la lactancia está instaurada el niño suele mamar cada 2-4 h. Si mama cada hora suele ser porque no vacía el pecho por mala técnica de lactancia y no se sacia. Hay recién nacidos que duermen mucho y no reclaman, si maman menos de seis veces al día perderán el apetito y cada vez se mostrarán más apáticos y habrá más dificultades para amamantarlos.
  • La duración de las tomas dependerá también de cada bebé. En principio no debe limitarse el tiempo. Si el niño está mucho tiempo al pecho pero no se sacia hay que revisar la técnica de amamantamiento y consultar con su enfermera pediátrica o pediatra.

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