Cuidados del recién nacido

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MaloBueno 

Alimentación

 Lactancia materna:

Necesita comer cada 2-4 h, hasta 10-12 veces al día al principio si toma el pecho. Los primeros días toma el calostro, a los 3-4 días la leche de transición y hacia los 15 días la leche madura.

Generalmente el niño que mama no tiene necesidad de beber agua ni debe ser despertado para mamar a no ser que sea un niño de bajo peso y con dificultades con la lactancia.

Un niño amamantado por su madre no suele tener problemas de sobrealimentación.

Lactancia artificial

En caso de alimentación con biberón hay que seguir las indicaciones de los expertos en cuanto a la preparación de los biberones y las cantidades adecuadas por toma.

No se debe dar más cantidad de la recomendada ni dar la toma antes de tres horas. Con esto evitaremos la sobrealimentación y los trastornos digestivos.

El biberón se debe preparar justo antes de la toma. Si se prepara con antelación, debe guardarse en la nevera. Limpiar bien  el biberón tras  la toma e higienizarlo hasta los 5 meses por lo menos, es importante para prevenir infecciones. La esterilización puede hacerse en frío, por ebullición y también sirve el lavaplatos.

Eliminación

El patrón de eliminación va cambiando a lo largo de los días. Al principio el bebé hace cacas cada vez que come, o casi, poco a poco la frecuencia irá disminuyendo.

Hay bebés que hacen menos cacas, incluso no la hacen a diario. Si la caca que hacen no es muy dura y no les ocasiona molestias no debe preocuparnos.

Cólicos del lactante

El cólico es una crisis de llanto intenso con distensión de barriga, flexión de piernas y expresión facial de dolor.

Aparece antes de los 3 meses, ocurre 3 o más días por semana, dura más de 3 horas y se produce durante 3 semanas. Por suerte pocos niños lo padecen. Cuando el niño está tranquilo tiene buen aspecto y se desarrolla con normalidad a pesar del cólico, no hay que preocuparse. El tratamiento más efectivo es el cariño y la paciencia ya que no hay remedios eficaces.

Facilitan el cólico la alimentación excesiva, el estreñimiento y la ansiedad familiar.

Cuando el niño llora por la causa que sea, siempre hay que atenderlo y cobijarlo, poco a poco irá ganando seguridad.

Descanso

Desde el principio es bueno que el niño se acostumbre a dormir en el moisés. Necesita un moisés o cuna adecuados, que reúna todas las medidas de confort y seguridad requeridas. También un ambiente tranquilo, limpio, libre de humos y exceso de estímulos que puedan perturbar su descanso. La temperatura debe ser de unos 20-22 ºC.

Durante el día descansará con luz natural y durante la noche a oscuras.

Se le pondrá a dormir apoyado sobre su espalda o de lado, nunca boca abajo. Es importante desde el principio observar que va variando la posición de la cabeza para evitar deformidades.

No deben usarse almohadas y hay que evitar el exceso de abrigo en la cuna y que su cabeza quede tapada.

Evitar dormirlo en brazos o meciéndole desde el principio para no crearle malos hábitos. Si el niño llora o está inquieto no se le debe dejar llorar hasta que se duerma rendido, siempre acudir en su ayuda, tranquilizarlo y cuando está calmado procurar que quede despierto en su cuna y pueda coger el sueño él solo.

Higiene

 Cada día se debe lavar al niño, vigilando especialmente los pliegues: cuello, axilas, ingles y genitales.

En las niñas, la higiene de los genitales se hará separando los labios y limpiando siempre desde el clítoris al ano, nunca en sentido contrario.

Mientras no haya caído el ombligo es mejor no sumergir al niño en la bañera. Si se le baña se debe secar muy bien el cordón.

El baño será poco prolongado, con poca cantidad de jabón y una vez aclarada la piel se secará y se hidratará.

En invierno hay que vigilar que el recién nacido no se enfríe al bañarlo.

Para preparar el baño se debe poner siempre primero el agua fría en la bañera y luego la caliente para evitar quemaduras. La temperatura del agua debe ser poco superior a la temperatura corporal, 36-37ºC.Se puede notar con el codo si es adecuada, sin necesidad de usar termómetro. La temperatura ambiental donde se bañe al niño será de 22-24ºC.

Vestido

 La ropa debe ser holgada, sin lazos, cadenas ni imperdibles. Los tejidos adecuados a la estación. Se recomienda que las prendas sean de algodón, especialmente las que están en contacto directo con la piel.

La ropa del bebé se lavará con jabón suave, no se usarán suavizantes y debe evitarse exceso de jabón para que quede bien aclarada.

Paseo

A partir de la semana de vida es conveniente que el niño pasee a diario. En invierno al mediodía aprovechando que la temperatura es más alta y hay más luz solar. En verano, en cambio, se deben evitar las horas centrales del día.

Evitar la exposición directa al sol.

Los niños que no se sacan al aire libre tienen riesgo de padecer raquitismo.

Se debe evitar pasear a los niños en espacios cerrados  como centros comerciales o al lado calles con mucho tráfico, preferiblemente buscar ambientes menos contaminados.

Seguridad del bebé

 Desde el primer día hay que llevarlo siempre atado en el carrito, si se viaja en coche en la silla adecuada, no dejarlo solo en sitios altos como la cama o el cambiador y no tomar líquidos calientes ni hacer nada peligroso con el niño en brazos.

Nunca  se le debe alimentar dormido.

Vigilar la temperatura del agua del biberón y del baño.

No deben exponerse al sol directo, para evitar quemaduras solares.

Ambiente

Para evitar infecciones necesita un ambiente limpio y desinfectar  biberones y chupetes los primeros meses de vida.

La higiene de las manos de los cuidadores es fundamental para evitar la transmisión de muchas infecciones como la gripe, los catarros o las diarreas.

La casa y en especial la habitación donde duerme el bebé deben ventilarse diariamente y estar libres de humo de tabaco  y otros contaminantes como productos de limpieza, pinturas, etc.

El paseo diario  en horas de sol  garantizará que el niño pueda  tener niveles adecuados de vitamina D y evitará el raquitismo. 

Cuidados emocionales 

Es muy importante integrar el afecto, la alegría y la ilusión por ser padres en todos los cuidados diarios del bebé: alimentación, cambios de ropa, baño, paseo. Ser padres activos en favorecer emociones en el bebé y  ayudarle  a modularlas.

Además de los cuidados físicos que necesita el bebé es vital para su desarrollo que se cree a su alrededor una relación de cariño que permita la formación del vínculo emocional con sus padres, vínculo que  ayudará a su  desarrollo psicoemocional.

Como en todos los cambios de la vida es necesario pasar un periodo de adaptación que será más o menos difícil según el estado físico y emocional de los padres, especialmente de la madre, según el entorno más o menos favorable y también según las características del bebé. Si el bebé es tranquilo, no tiene dificultades para comer y dormir y ningún problema físico todo será más fácil. Cuando el bebé es nervioso, le cuesta alimentarse o descansar, su cuidado requiere mayor esfuerzo de adaptación.

Buscar la ayuda en familiares y amigos o la de los profesionales de la salud, cuando la situación desborde a los padres, puede ser fundamental para una vivencia saludable de estos primeros días tras el nacimiento del bebé que suelen ser los más estresantes.

El sentido común es el mejor libro de instrucciones y el afecto y el orden imprescindibles para que el niño pueda crecer feliz.

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