Tics, definición y tratamiento

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¿Qué son los tics?

Podríamos definirlos como movimientos involuntarios, de corta duración, no rítmicos, bruscos y repetitivos. Quienes los padecen sólo los pueden evitar si, cuando perciben que van a sufrir un tic, se concentran y los controlan, aunque sólo se logran detener un tiempo limitado. No obstante, otras veces no da tiempo a dominarlos. Desaparecen durante el sueño. Los tics se agravan en condiciones de estrés, ansiedad, irritabilidad y fatiga y aumentan en presencia de familiares y amigos íntimos, mientras que se reducen al realizar actividades absorbentes que no producen ansiedad

 La causa de los tics no se ha determinado todavía. Se barajan varias hipótesis, como el exceso de dopamina (sustancia química del cerebro) en el organismo o una sensibilidad aumentada a la misma; también se ha esgrimido la teoría de un funcionamiento defectuoso de los ganglios basales en el cerebro, de una disfunción de la transmisión nerviosa. Se habla también de la influencia de la testosterona por el predominio en el sexo masculino.

Tipos de tics

  • Tics motores simples: son los más frecuentes. Dentro de este grupo, el parpadeo o guiño de los ojos, las sacudidas verticales u horizontales de la cabeza y el encogimiento de hombros son los más habituales, aunque hay otros tics que afectan a brazos y piernas.
  • Tics motores complejos: golpearse a sí mismo, saltar, pisotear... son bastante infrecuentes.
  • Tics fónicos o vocales simples: aclararse la garganta, gruñir, sorber por la nariz, resoplar...
  • Tics fónicos o vocales complejos: cuando el niño padece tics del tipo ecolalia (repite las palabras que le dirigen), alilalia (repite sus propias palabras) o coprolalia (emite palabras obscenas), se puede sospechar que sufre el Síndrome de Tourette.

Teniendo en cuenta la evolución, los tics pueden ser:

Tics transitorios

Aparecen varias veces al día, casi cada día, durante por lo menos 4 semanas, pero no más de 12 meses consecutivos.

Tics crónicos

Aparecen varias veces al día, casi cada día o intermitentemente durante un periodo superior al año. Nunca hay un periodo libre de tics superior a 3 meses.

Co-morbilidad

Con frecuencia los tics se asocian a otras enfermedades como el déficit de atención, el trastorno obsesivo compulsivo, ansiedad o trastornos del aprendizaje.

¿Cuándo acudir al pediatra?

Es preferible no medicalizar el problema del niño, ya que se considera contraproducente todo lo que le conduzca a reflexionar sobre sus tics. No obstante, en ocasiones hay que recurrir al pediatra y al especialista. Estas son las señales que aconsejan la consulta:

  • Mal rendimiento escolar
  • Los tics interfieren con sus amistades
  • Los tics se acompañan de ecolalia, alilalia o coprolalia
  • Se acompañan de tos persistente
  • Los tics afectan a partes del cuerpo que no son las habituales (cabeza, cara y hombros)
  • Su intensidad o frecuencia van en aumento
  • La duración es superior a un año

Tratamiento

Restar presión a los niños

Se ha comprobado estadísticamente que si los padres y los profesores no prestan especial atención a los tics y los consideran como algo normal y pasajero, su evolución es buena y en un plazo que habitualmente varía entre unos meses y un año cesan sin dejar secuelas. Lo habitual es que desaparezcan durante la adolescencia. Pueden empeorar si los padres riñen y presionan a sus hijos para que logren vencer el defecto. En ese caso, lo más probable es que los tics se tornen más frecuentes e intensos. Los padres deben tranquilizar al niño si éste les pregunta sobre su problema, deben evitarle actividades extraescolares en exceso, ayudarle a evitar que sea autocrítico y perfeccionista. Es decir, hay que restarles presión y todo lo que pueda generarles tensión interna.

La mayoría de los casos de tics se resuelven espontáneamente, pero en algunos casos el tratamiento especializado puede ser necesario.

Tratamiento farmacológico

La medicación ataja el síntoma, pero no elimina la causa de los tics. Se han utilizado neurolépticos, tranquilizantes, relajantes, etc. que habitualmente resultan eficaces, pero al abandonarlos se producen recaídas. Se utilizan medicamentos como: Clonidina, Pimozida, Risperidona, Nortriptilina.

Tratamiento psicológico

 Los métodos psicológicos y, en concreto, los de autocontrol, resultan muy útiles para los tics y el síndrome de Tourette. Una de las terapias más importantes dentro de este tipo de tratamiento lo constituye el "Procedimiento de inversión del hábito", que en un periodo que oscila entre dos y cuatro meses reduce los tics en el 90% de los casos. Es una técnica compleja que exige gran colaboración y sobre todo gran fuerza de voluntad, lo que hace que a menudo sea de difícil aplicación en niños en toda su amplitud, por lo que algunos especialistas aplican por separado o parcialmente los distintos componentes. Afortunadamente pocos niños precisan tratamiento, la gran mayoría dejan de sufrir tics de forma espontánea.

Una entidad aparte propia es el síndrome de  Tourette

Síndrome de Guilles de la Tourette

Un cuadro muy peculiar aunque poco frecuente dentro de los tics lo constituye el Síndrome de Tourette, que se caracteriza por:

  • Tics motores múltiples y uno o más tics vocales complejos (ecolalia, palilalia o coprolalia) de modo simultáneo o no.
  • Los tics se presentan varias veces al día, en forma de oleadas, casi a diario y durante más de un año, y nunca hay un periodo superior a tres meses sin tics.
  • Se inicia antes de los 18 años.

Habitualmente hay un deterioro notable a nivel social, de los estudios y de otras áreas de la actividad cotidiana del individuo. Pueden asociarse otros trastornos, siendo los más frecuentes obsesiones y compulsiones, déficit de atención, hiperactividad y trastornos del aprendizaje.