Viajar con niños. Consejos sanitarios

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 El hecho de viajar representa retos especiales (más o menos dependiendo del tipo de viaje), porque rompe con la rutina familiar e impone nuevas exigencias. Esto es más llamativo si el viaje se realiza con niños.

 

 Los niños tienen unas características especiales que los hacen más  susceptibles a enfermar.

 

Se debe prestar especial atención a la piel de los niños, pues poseen una gran sensibilidad a las agresiones externas.

La protección solar adecuada es imprescindible para evitar quemaduras solares. La cabeza debe estar siempre cubierta per un sombrero con visera que proteja también los ojos del sol. (ver artículos relacionados)

Hay que utilizar ropa de algodón o fibras naturales y procurar mantener el baño diario.

En caso de existir zonas de piel irritadas por el calor o la humedad aplicar lociones a base de talco líquido.

Los niños regulan peor la temperatura corporal que los adultos. Se deben tener en cuenta las diferencias de temperatura entre el día y la noche, así como las diferencias entre temperatura ambiental y locales climatizados. En general debe evitarse exponer a los niños a circunstancias extremas o extenuantes. La gran cantidad de superficie cutánea los hace más susceptibles a la deshidratación. Se les debe ofrecer agua a menudo.

Tratar adecuadamente las heridas, incluso las producidas por rascado de las picaduras de insectos, para evitar su infección.

La inmadurez de su sistema inmunitario los hace más susceptibles a las infecciones, por lo que extremaremos las medidas higiénicas en relación al agua y los alimentos. Si el niño gatea debemos asegurarnos de que el suelo está limpio y no hay nada peligroso.

Los viajes en avión pueden provocar molestias a los bebés debido a los cambios de presión de aire y están contraindicados en niños menores de siete días. En los viajes largos en avión, alimentaremos a los lactantes con menor frecuencia de lo habitual debido a la distensión abdominal provocada por la expansión del gas intestinal. Durante el despegue y el aterrizaje hay que procurar que estén despiertos y traguen con frecuencia para evitar el dolor de oídos provocado por el cambio de presión. A los bebés les daremos el chupete, biberón o pecho para que succionen. En mayores de 3 años se les puede ofrecer un caramelo.

Si se precisa llevar leche, hay que tener en cuenta que no se puede pasar la leche en polvo premezclada con agua a través de la seguridad de los aeropuertos. Hay que llevar la leche en polvo y comprar el agua después de pasar el control.

Si se llevan medicamentos líquidos como jarabes o gotas tienen que ir acompañados de la receta médica.

Si nos desplazamos en automóvil debemos llevarlos siempre con los dispositivos de seguridad adecuados a su edad. Ver: Prevención de accidentes infantiles como usuarios de vehículos

Al cambiar de alojamiento tendremos en cuenta que posiblemente no tendrán las medidas de seguridad que tenemos en casa, por lo hay que vigilar más los golpes, las caídas y la existencia de cosas peligrosas como enchufes no protegidos.

En cuanto a las vacunas y la profilaxis antipalúdica se deben seguir recomendaciones especiales. En principio a no ser una causa mayor, el niño no debería viajar antes de tener las dos primeras dosis de las vacunas rutinarias (difteria, tétanos, tosferina, polio, hepatitis, haemóphilus). La vacuna de la fiebre amarilla no se puede poner antes de los seis meses de vida. Otras vacunas como la fiebre tifoidea, la encefalitis japonesa o el cólera, no dan protección hasta pasados los primeros años. La hepatitis A no se puede poner antes del año.

Respecto a la protección frente a insectos, recomendamos ver: 

Protección frente a insectos

Repelentes de insectos

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