¿Qué deporte le conviene a mi hijo?

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Cada vez son más los padres interesados en que su hijo practique algún deporte, pero ¿cómo elegir el más conveniente? La edad, las características físicas y psíquicas del niño, y hasta los horarios y el carácter de las personas son cuestiones que es necesario valorar, sin olvidar donde y con quien realizar la actividad deportiva.

La práctica deportiva se asocia a salud, bienestar, cualidad de vida, desarrollo personal. En el ámbito infantil, el deporte constituye además un recurso pedagógico para promover capacidades y habilidades motrices, cognitivas, sociales y afectivas. Así pues, podemos ver el deporte como una actividad educativa y hasta terapéutica, capaz de ayudar a resolver problemas.

A la hora de buscar el deporte adecuado, es necesario perseguir aquel que pueda contrarrestar aquellas características de su carácter que le ocasionan más problemas. Si es introvertido, será mejor buscar un deporte de equipo que le exija relacionarse, y si es muy movido, convendría buscar un deporte tranquilo donde se pueda sosegar. Por otra parte, dentro de sus posibilidades, los padres tienen que dejar escoger al niño el deporte que más les guste; más que por sus aptitudes, carácter o condiciones físicas, han de escogerlo por sus apetencias, porque lo más importante es que disfrute y se divierta.

Muchos psicólogos opinan que todo el mundo debería probar a practicar diferentes deportes. Este consejo es aún más útil en el caso de los niños pequeños. Todos deberían probar deportes individuales, de equipo, de lucha.

En los deportes de equipo, los niños aprenden el valor del grupo frente al individualismo, a compartir espacios con los otros, a que hay reglas que tienen que asumir i respetar, que ganar y perder no depende de uno sino de todos. Tanto la responsabilidad, como el éxito o fracaso son compartidos.

En los deportes individuales se enfrentan solos al reto del resultado, la responsabilidad no se comparte. Desarrollan tolerancia a la frustración y a la presión, y habilidades como la concentración, la motivación, el saber fijarse objetivos y resolver conflictos de forma inmediata. Es en resumen toda una gestión emocional.

Los deportes de lucha precisan de una gran dosis de disciplina y concentración.

La práctica del deporte es en resumen un aprendizaje para la vida, y desarrollará cualidades que serán muy valoradas en un futuro laboral.

El consejo es no centrarse en un único deporte hasta los 12 años (edad aproximada, teniendo en cuenta el desarrollo físico y psicológico del niño, que normalmente va ligado a su desarrollo puberal).

Es aconsejable que los niños hasta los 6 años practiquen juegos de psicomotricidad para desarrollar sus habilidades.

En la edad prepuberal deberían hacer ejercicio plural, participar en todo tipo de actividades. Conocer los diferentes deportes aprovechando lo bueno que cada uno de ellos puede aportar.

En la etapa post-puberal es cuando pueden especializarse en deportes concretos y comenzar a competir.

Claro que estas recomendaciones pedagógicas y médicas no coinciden con los criterios de muchos entrenadores y federaciones. Los métodos empleados en algunos casos, son contraproducentes para los niños des del punto de vista fisiológico y psíquico, e incluso desde el punto de vista ético. Es un error someter a los niños de poca edad al doloroso y creciente estrés propio del deporte profesional en una etapa de su vida en que el ser humano tiene un objetivo supremo: jugar.

Pero aún así, alejar el deporte infantil del profesional no quiere decir que no tenga que ser competitivo, ya que los partidos y la competición son parte de la formación y del juego. Es por tanto muy importante que los entrenadores infantiles estén bien formados y conviertan la práctica deportiva en una herramienta educativa.

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